Nuestro día perfecto de San Valentín comenzaría despertando en una ciudad donde se respirase amor en cada esquina. Las mañanas son mi momento favorito. Me gusta madrugar y ver como sigues durmiendo. Aprovecho para tener mi momento para mí y recorro la ciudad. Aparco la bicicleta cerca de un café, ojeo el periódico y me decido a escribirte una carta de amor. Como las que se escribían nuestros padres, cuando no existían los WhatsApp, SMS o emails…De esta forma me parece más de verdad.


El amor nos provoca mil y una sensaciones. El amor nos noquea, nos envuelve en una íntima rebeldía que nos incita a perder la noción del tiempo, da igual el espacio lo que importa es con quien…”

De camino a casa reparo en una gran noria que toca el cielo y me paro a fotografiarla. Es bonita, regala alegría. Me siento como una noria que gira alegre y viva, somos afortunados de tenernos.

Estoy a una calle de verte y sé que lo que realmente quiero es viajar el mundo contigo, cerca o lejos de donde estamos ahora. Conocer mundo te abre la mente a ser más tolerante. Y yo quiero ser libre contigo.

 Aún si insistes en algún regalo, no podría haber mejor época del año que regalar la flecha de Cupido…

“De tu amor al cielo no hay ni dos pasos…” 

Firmado:  LOVE and HEAVEN 

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